A pesar de haber perdido su trabajo, Michel vive feliz con Marie-Claire desde hace treinta años. Sus hijos y sus nietos los llenan de alegría. Tienen amigos muy cercanos. Están orgullosos de sus actividades sindicales y políticas. Sus conciencias son tan transparentes como sus miradas. Pero ese bienestar salta por los aires cuando dos hombres armados y enmascarados los golpean, los atan y se fugan con sus tarjetas de crédito. (FILMAFFINITY)
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"'Las nieves del Kilimanjaro' es el Robert Guédiguian que más me ha conmovido desde hace mucho tiempo. (...) Guédiguian es inteligente, es honesto, es de verdad. Como su cine." (Carlos Boyero: Diario El País)
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"Guédiguian y la mala conciencia. (...) Parece un mea culpa (...) A la dimensión utópica del filme, casi de fábula a lo Capra, le corresponde su dimensión reaccionaria (...) Puntuación: ** (sobre 5)" (Sergi Sánchez: Diario La Razón)
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"Guédiguian, nuevamente en estado de gracia (...) Una película ejemplar para estos tiempos de engaño permanente. (...) Puntuación: **** (sobre 4)" (Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia)
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"Guédiguian consigue conmover, emocionar y hacer reflexionar desde la mayor sencillez con una fábula realista, o una radiografía cálida y melancólica" (Ricardo Aldarondo: Fotogramas)
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Ayer fui con Juanma al cine a ver esta peli, de la que ya había visto algún pequeño adelanto en internet y me había parecido muy bonita, ¡vaya si lo es! ¡es una maravilla! ¡me ha encantado! una pequeña gran obra maestra
Anina
Donde quede alguna flor
lunes, 14 de mayo de 2012
domingo, 13 de mayo de 2012
TARTA DE QUESO, MIEL Y NUECES - THERMOMIX -
Ayer preparé esta rica Tarta de queso, miel y nueces - La Juani de Ana Sevilla -
Tenía ganas de hacerla, ¡está riquísima! ¡muy suave y con el toquecito a miel! la verdad que todas las tartas que he hecho de Ana Sevilla son exquisitas, ¡me encanta!
Anina
sábado, 12 de mayo de 2012
Banco Central Europeo: un pirómano al servicio de la banca privada (JUAN TORRES LÓPEZ)
Publicado en maspublico.org el 11 de mayo de 2012
Cuando la historia juzgue dentro de unos años lo que ahora está
pasando en Europa encontrará en el comportamiento del Banco Central
Europeo una causa principal de los males que sufrimos porque fue
diseñado para ayudar a la banca privada y no para defender los intereses
públicos y la estabilidad macroeconómica y social.
No se le concedió capacidad de supervisión para que las entidades financieras utilizaran con
ventaja la existencia de los 27 regímenes nacionales diferentes y se le
impidió financiar a los gobiernos. Es decir, Europa se dotó de un banco
central que no lo era en realidad, lo que permitió que los bancos
privados dispusieran para sí, y con toda libertad de actuación, del
negocio de la financiación a los gobiernos.
Cuando las cosas iban bien, y el paso de los intereses se llevaba con
cierta comodidad, este modo de funcionar permitía que los bancos
encontrasen en la suscripción de la deuda soberana de los distintos
países una abundante y tranquila fuente de beneficios que no generaba
demasiados problemas, pero cuando la crisis arreció y aumentó la
necesidad de financiación (en gran parte para ayudar a los propios
bancos privados) se generaron algunos muy graves que pueden provocar que
Europa salte por los aires.
En primer lugar, se obligó a que los gobiernos tuvieran que pagar
muchísimo más por financiar su deuda. Y como ésta comenzó a
multiplicarse en gran parte por la aplicación de los tipos de interés de mercado, se llegaron a cifras que resultaban literalmente insoportables.
En segundo lugar, y como ocurre siempre, los mercados no se limitaban
a financiar sino que financiaban en función de la lógica especulativa
dominante, es decir, vinculando la deuda a productos financieros más
complejos, cuya rentabilidad aumentaba cuanto más difícil se hiciera su
pago, de modo que se incentivó así la desestabilización de las economías
para hacer rentables la inversión especulativa: cuantas más cayeran,
más ganancias.
Finalmente, aunque ya cuando la situación apenas tenía arreglo, el
Banco Central Europeo fue obligado a intervenir, aunque por la puerta de
atrás del mercado secundario y sin dejar de alimentar la codicia de la
banca privada. Trató de aliviar la situación pero lo que consiguió no
fue sino mostrar a los inversores y a los bancos que podían jugar incluso aún más fuerte a especular pues al final dispondrían de la cobertura que daba el BCE.
Sabemos que los bancos privados han utilizado esta posición
privilegiada como financiadores para extorsionar a los gobiernos e
imponerles reformas orientadas a recortar derechos sociales (con la
excusa de que eran necesarias para salir de la crisis). Y ahora nos
enteramos de que el propio Banco Central Europeo ha utilizado también
sus propias intervenciones para influir sobre las decisiones de los
gobernantes, forzando su voluntad y dejando que la situación se
empeorase cuando le convenía para defender los postulados ideológicos
que guían a sus directos. Se ha comportado como un auténtico pirómano y
debería abrirse cuanto antes una comisión independiente de investigación
que depure las responsabilidades de todos ellos, así como crear ya los tipos penales que contemplen el daño económico que provocan este tipo de actuaciones.
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viernes, 11 de mayo de 2012
Bankia: todo sigue como estaba previsto (JUAN TORRES LÓPEZ)
Publicado en Sistema Digital el 10 de mayo de 2011
La gente que no tiene mucha idea de números y se limita a ver los
telediarios o a leer los titulares de la prensa quizá contemple
sorprendida lo que está pasando en Bankia. Tantas veces se nos ha dicho
que los bancos españoles gozan de excelente salud, que el Banco de
España es un supervisor ejemplar y que nada había que temer, que es
lógico que la mayoría de las personas no se pueda explicar cómo es
posible que entonces se produzcan de vez en cuando estos episodios
catastróficos que de pronto
se llevan por alto a una entidad hasta entonces calificada por todos
como solvente y ejemplar. Es la consecuencia de la serie de grandes
mentiras que se vienen lanzando para ocultar la realidad del sistema
financiero español y para disimular la estrategia que los banqueros más
poderosos han ideado para salir de la crisis con más fuerza y
privilegios que antes de que ellos mismos la provocaran.
Lo que está ocurriendo es el resultado de la larga connivencia entre
las autoridades, los bancos y los grandes empresarios españoles,
especialmente promotores y constructores. Entre todos ellos montaron un
negocio extraordinariamente lucrativo en torno a la burbuja inmobiliaria
de los últimos años, propiciada a su vez por los bajos tipos de interés
que necesitaba Alemania. De 1992 a 2007 el crédito total de los bancos y
cajas españolas pasó de 88.500 millones de euros a 1,07 billones y de
ese incremento algo más del 60% fue a parar a la construcción y la
vivienda.
Como los depósitos que recibían eran claramente insuficientes para
proporcionar ese crédito, las entidades financieras españolas se
endeudaron con bancos extranjeros, pasando el crédito recibido de 78.000
millones a 428.000 millones en el mismo periodo.
Es importante entender que este incremento impresionante del crédito
no es sino la misma cosa que el incremento impresionante del negocio
bancario, que consiste en crear deuda. Y fue para poder conseguirlo que
los bancos han estado imponiendo políticas de liberalización del suelo,
de fomento de la compra de vivienda, de privatización de los fondos de
pensiones, o de moderación salarial y bajos ingresos para que las
familias y las pequeñas y medianas empresas se vieran más obligadas a
endeudarse. Todo ello es lo que impulsaba la demanda de crédito, es
decir, lo que iba alimentando el negocio de los bancos.
Pero al hacer esto, las entidades financieras fueron incurriendo en
riesgos crecientes: elevaban artificialmente, mediante sus tasadores, el
valor de los negocios que financiaban y el precio de los pisos y daban
créditos cada vez más arriesgados. Cuando la crisis estalló llevándose
por los aires la burbuja inmobiliaria o disminuyendo la capacidad de
pago de los deudores e hipotecados, la morosidad se multiplicó y la
banca comenzó a acumular activos que perdían rápidamente valor. Perdía
capital y dejaba de cobrar créditos, mientras que seguía obligada a
pagar los que había recibido del exterior.
La patronal bancaria consiguió enseguida que las autoridades europeas
autorizaran cambios en la normativa contable para que los bancos
pudieran disimular esas pérdidas, dejándoles que consignaran en sus
balances el valor que tenían cuando fueron adquiridos y no el de mercado
actual. Gracias a ello se ocultaban la descapitalización ingentes que
su pérdida de solvencia. Y gracias a la generosa financiación y a las
facilidades que recibían del Banco Central Europeo, iban haciendo
negocio con la deuda (en lugar de financiar a la economía) y, sobre
todo, se iban desprendiendo de activos malos al ir entregándolos a
cambio de la liquidez que recibían.
La autoridades han amparado los intereses de los banqueros
permitiendo que no tengan que mostrar claramente su quebranto
patrimonial, así que no sabemos realmente qué magnitud real tiene. Pero
de ella puede dar idea el hecho de que su solvencia siga estando bajo
mínimos y que sean incapaces de volver a funcionar normalmente a pesar
de haber recibido cientos de miles de millones de euros del Banco
Central Europeo.
En lugar de poner al descubierto lo que estaba pasando y hacer que
cada uno hiciera frente a sus responsabilidades, las autoridades
cedieron a las presiones de los banqueros y asumieron que la solución
para salvarlos sería acabar con la parte más débil del sistema para que
los grandes bancos privados pusieran fortalecerse repartiéndose el
mercado que dejaban. En nuestro caso esa estrategia consistiría en ir
desmantelando las cajas de ahorros, que suponían prácticamente la mitad
del mercado, y que podían utilizarse fácilmente como chivos expiatorios
al haber estado ligadas en gran parte a una clase política, con razón,
cada vez más desprestigiada.
La estrategia ha sido cuidadosa y muy bien urdida. Sorprendentemente,
en un periodo en que no había consenso alguno entre PSOE y PP, ambos
partidos se pusieron de acuerdo en cuestión de días para aprobar una ley
de cajas que, a diferencia de lo que se hacía con los bancos privados,
las obligaba a “desnudarse” patrimonialmente hablando. De esa manera
resultaría inevitable que mostraran su insolvencia y carencias de
capital y, por tanto, que tuvieran que recurrir a las soluciones de
urgencia que la propia ley contemplaba: diferentes formas de fusiones
entre ellas que irían aclarando el mercado.
En ese proceso las autoridades volvieron a actuar con la misma
complicidad con las entidades financieras privadas que tuvieron años
antes cuando dejaron que acumularan el gran riesgo que luego ha generado
los problemas que ahora sufrimos, con tal de que aumentaran sin parar
su negocio y sus beneficios. Así, tanto el Banco de España como la
Comisión Nacional del Mercado de Valores o el gobierno impulsaron y
permitieron que se llevaran a cabo fusiones entre cajas en condiciones
que llevaban consigo más problemas futuros que los que decían querer
resolver. Lo que era lógico si lo que sería no era salvar a las cajas
sino justamente lo contrario, acabar con ellas para que o bien fuesen
absorbidas posteriormente por bancos privados, que desparecieran o que
redujeran al mínimo su presencia en el mercado.
Por referirme al caso de Bankia, recordaré que se alentó su fusión
con Bancaja haciendo la vista gorda ante las ocultaciones y valoraciones
inadecuadas que iban detrás de ésta última, dejando que la nueva
entidad resultante naciera con una losa que le iba a hacer imposible
salir adelante. Hoy día, por ejemplo, el 80% de los morosos de Bankia
proceden de Bancaja.
Más tarde, se impulsaron salidas a Bolsa realmente impresentables,
por no calificarlas de manera más fuerte, que han supuesto un auténtico
engaño para los suscriptores, la inmensa mayoría de los cuales han
registrado ya pérdidas sustanciales en su inversión, y una
capitalización prácticamente fallida de las entidades.
Era imposible que Bankia, como seguramente le va a ocurrir a otras
entidades procedentes de antiguas cajas de ahorros, saliese adelante en
las condiciones en las que estaba. Sería imposible que lo hiciera
prácticamente cualquier banco o caja de ahorros español si se le
obligase a valorar correctamente sus activos. Pero mucho menos lo era
Bankia desde que arrastraba a Bancaja con ella. Si bien esto no puede
exculpar a los dirigentes y directivos de la antigua Caja de Madrid, una
de las entidades que en mayor medida ha estado sujeta al poder caciquil
y que más habitualmente ha practicado la manipulación de los valores
reales de los activos para incrementar a su antojo el crédito en
beneficio de promotores, constructores y grandes empresarios amigos,
además de ser una de las que ha engañado a mayor número de clientes con
cláusulas escondidas, participaciones preferentes, swaps, etc.
Lo que ocurrirá en los próximos días, o incluso horas, estaba
previsto: se trata de ir avanzando en la línea de poner todo el mercado
financiero a disposición de los grandes bancos. Ahora se “nacionalizará”
el capital contaminado de Bankia mientras que se dejará expedito el
camino para que en un futuro más o menos inmediato el capital limpio sea
absorbido por otras entidades o se mantenga como una entidad
jibarizada.
Luego se hará lo mismo con otras cajas bancarizadas. Poco a poco,
para que todo parezca un accidente. Salvo que los acreedores extranjeros
se vayan poniendo nerviosos, o que los especuladores se agiten más de
la cuenta sobre la deuda pública, que a la vista de lo que va a ocurrir
con Bankia, cada vez es más evidente que es el resultado de un expolio
conscientemente organizado para salvar los privilegios de los banqueros y
no, como dicen, del despilfarro en derechos sociales y bienes públicos.
Si se complican las cosas y si el gobierno de Rajoy sigue manifestando
que solo sabe actuar mediante la improvisación y las contradicciones
constantes, perdiendo legitimidad y apoyo social por momentos, es
posible que todo se adelante y que se imponga desde fuera el rescate
generalizado de los bancos españoles para que éstos paguen sus deudas a
los alemanes y franceses. Ah!, perdón, quería decir, el rescate “de
España”, ya saben.
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Lo que el señor Draghi y el Banco Central Europeo entienden por estimular la economía (VICENÇ NAVARRO)
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 11 de mayo de 2012
Este artículo muestra que lo que
el Banco Central Europeo y su presidente entienden por estimular la
economía (que se centra en reformas del mercado laboral que tienen como
objetivo bajar los salarios y la disminución de la protección social y
del gasto público) empeorará en lugar de facilitar el crecimiento
económico.
El Presidente del Banco Central Europeo
(BCE), el señor Mario Draghi, en su reciente presentación al Parlamento
Europeo, reconoció la necesidad de que a las políticas de austeridad
(que repitió eran necesarias) se debían añadir políticas de estímulo de
crecimiento económico, lo cual dio lugar a una interpretación
generalizada en los mayores medios de información que presentaron a tal
autoridad bancaria como sensible a la llamada del que era entonces
candidato socialista a la Presidencia de Francia, el señor. François
Hollande, para estimular la economía y facilitar el crecimiento
económico. De pronto los cinco rotativos más importantes del país
escribieron editoriales citando lo que ellos consideraron como un cambio
muy importante de la máxima autoridad del BCE, sorprendidos por lo que
consideraron era una nota de apoyo a la llamada a estimular la economía.
Pero, por lo visto, no leyeron el resto de la presentación del señor Draghi, ni tampoco parecen familiarizados con
las tesis de tal señor. En realidad, tal banquero no se ha movido ni un
centímetro de su posicionamiento, apoyando políticas que han sido
responsables de la Gran Recesión en la Unión Europea. El señor Mario
Draghi, dirigente durante muchos años de la banca Goldman Sachs, siempre
ha indicado la necesidad de estimular la economía mediante el aumento
de la competitividad, que se conseguirá –según él- “flexibilizando el
mercado de trabajo”, el código que el mundo empresarial, incluido el
bancario, utiliza para definir el proceso por el cual el empresario
puede despedir mas fácilmente al trabajador. Esto es lo que el señor
Draghi está recomendando para que la economía crezca.
El problema de tal postura es que toda
la evidencia –repito, toda la evidencia- existente en la literatura
científica muestra que sus medidas ralentizarán el crecimiento económico
en lugar de estimularlo. Flexibilizar el mercado de trabajo quiere
decir en lenguaje normal y corriente abaratar los salarios. Éste es el
objetivo de las sucesivas reformas laborales. Y lo están consiguiendo.
Tanto la masa salarial como el nivel salarial están cayendo en picado.
Las reformas del Gobierno español del PP están acentuando la destrucción
de puestos de trabajo, con el consiguiente aumento del desempleo y
descenso salarial. Y no hay ni un ápice de dudas de que los arquitectos
de estas reformas eran plenamente conscientes de que esto era lo que
deseaban, y lo que están consiguiendo. No descarto que algunos de los
economistas del BCE y del Banco de España, así como de Fedea (la
fundación financiada por intereses bancarios y de grandes empresas),
fervientes creyentes del dogma neoliberal, se crean que despidiendo a
los trabajadores facilitan el crecimiento económico. Pero dudo que el
señor Draghi se lo crea. La evidencia es demasiado robusta para
ignorarla. La bajada de los salarios creará un descenso de la demanda y
con ello un descenso del crecimiento económico y el consiguiente bajón
de los ingresos al Estado y un aumento del déficit. Esto es lo que ha
pasado en Grecia, Portugal, Irlanda y ahora en España.
Y para reducir el déficit cortan el
gasto público, que disminuye también la demanda y así se reproduce el
ciclo suicida que está ocurriendo. Y el señor Draghi lo sabe. No hay
duda de ello ¿Y por qué lo hace? El Presidente del BCE es un banquero
que representa los intereses de los banqueros para los cuales el mayor
enemigo es la inflación. Y sacrifica todo –repito, todo- para conseguir
lo que la banca desea. Pero hay otro objetivo de la crisis que sus
políticas están mostrando. Y este objetivo es la eliminación del Estado
del Bienestar con su privatización, desde las pensiones a la sanidad
pública, pues el capital financiero desea echarle mano a las fuentes de
capital más importantes en los países de la Eurozona, como son la
Seguridad Social y los sistemas de protección social. Si creen que esta
interpretación es paranoica o conspiracional, les ruego que se lean los
propios discursos de tal señor. Fue este banquero el que dijo que “el
modelo social europeo está desapareciendo”, en una entrevista al ‘Wall
Street Journal’ (24.02.12), observación que hizo con aprobación. No
podía haberse expresado mejor. Cito directamente su respuesta,
traduciendo literalmente del original en inglés. “El Estado social
europeo está ya desapareciendo. En un país donde los jóvenes tienen un
desempleo de un 50%, como en España, la protección social ya ha
desaparecido….. El objetivo de crear una situación de ‘shock’ es forzar
que los países hagan las necesarias reformas, como la reforma laboral,
que permita resolver sus problemas” (lo que no aclara el señor Mario
Draghi es los problemas de quién). Más claro el agua. La supuesta crisis
creada en gran parte por el capital financiero tiene por objetivo
conseguir lo que siempre han deseado: el fin de la Europa y de la España
social.
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jueves, 10 de mayo de 2012
Las propuestas de François Hollande son insuficientes para salir de la crisis (VICENÇ NAVARRO)
Artículo de Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 10 de mayo de 2012
Este artículo analiza el
programa electoral del nuevo presidente de Francia, François Hollande,
específicamente sus políticas económicas y fiscales, señalando que, aun
conteniendo políticas muy positivas, en su totalidad, no tendrán el
efecto deseado de salir de la enorme recesión que Francia y Europa están
experimentando.
Antes que nada quiero subrayar que
estoy contentísimo de que François Hollande ganara las elecciones en
Francia. Abre una serie de posibilidades que estaban cerradas hasta
ahora. Y hay muchas propuestas de su programa que son positivas, e
incluso algunas muy positivas. Ahora bien, me apena constatar que la
puesta en marcha de todas ellas no será suficiente para salir de la
crisis. Y ello se debe a que la economía europea no se recuperará a no
ser que las políticas de austeridad que se están imponiendo en la Unión
Europea (UE) se eliminen. Y Hollande no se ha comprometido a
eliminarlas. A lo que sí se ha comprometido es en complementarlas con
políticas de crecimiento. En otras palabras, la tesis que Hollande
sostiene es que las políticas de austeridad que se están siguiendo son
necesarias pero insuficientes. Según él, se deben establecer unas
políticas de estímulo del crecimiento que permitan a la UE salir de la
crisis. Pero el mayor problema que tiene la Unión Europea, incluyendo
Francia y España, es que la principal causa hoy de la crisis y la
recesión son precisamente las políticas de austeridad, dictadas por el
Pacto de Estabilidad. François Hollande no ha mencionado que vaya a
eliminar o modificar el Pacto de Estabilidad, que es la ley que fuerza
hoy las políticas de austeridad en los países de la UE.
En realidad, el Pacto Fiscal (Treaty on
Stability, Coordination and Governance in the European Economic and
Monetary Union –en castellano, Tratado sobre Estabilidad, Coordinación y
gobierno en la Unión Económica y Monetaria Europea) promovido por la
canciller Merkel de Alemania todavía no se ha aplicado a ningún país de
la UE. Tal pacto lleva a extremos las políticas de austeridad. Exige,
por ejemplo, que los déficits estructurales de los Estados de los países
miembros no sean mayores de un 0,5% del PIB (el Pacto de Estabilidad
exige que no sean mayores de un 3%) en caso de que su deuda pública sea
mayor del 60% del PIB (permitiendo que sea un 1% en caso de que sea
menor del 60% del PIB). Se penalizará a aquellos países que no cumplan,
con sanciones equivalentes a un 0,1% del PIB. Se remarca también en
aquel pacto que aquellos países con deuda pública mayor del 60% tendrán
que reducir cada año una cantidad equivalente a la veinteava parte de la
diferencia entre la deuda existente y el 60% del PIB. (Véase Sebastian
Dullien “Reinventing Europe: Explaining the Fiscal Compact”, Social
Europe Journal 01.05.12). Hollande aprueba esta ley, siempre y cuando se
apruebe una nueva ley que estimule la economía. Pero el problema con
este enfoque es que el hecho de que España tenga que reducir su déficit
de un 8% del PIB a un 3% del PIB en dos años (una reducción del 5% del
PIB) no se debe al Pacto Fiscal, sino al Pacto de Estabilidad sobre el
cual Hollande no ha dicho nada. Permítanme que me expanda.
La ingeniería monetaria y fiscal de la
Unión Europea se basa en dos pilares. Uno, la Ley de Estabilidad que
imposibilita a los Estados poder recuperarse en tiempo de crisis, como
lo muestra la situación actual. Es más, su incapacidad de diferenciación
entre gasto ordinario y gasto en inversiones, poniendo todo el gasto
público dentro del límite de gasto permitido (el 3% del PIB) destruye la
creación del futuro, pues no permite la inversión con la que se podría
aumentar la producción y crecimiento económico en el futuro. No
permitirle a un país que invierta en educación, en I+D, en
infraestructura física y social, es condenarle a un continuo
subdesarrollo social y económico. Y esto es lo que fuerza el Pacto de
Estabilidad a los países ahora en estos momentos. Ahora bien, el Pacto
Fiscal, que todavía no se ha aprobado, va más allá y quiere eliminar en
la práctica el déficit público. Pero la austeridad que estamos sufriendo
viene de aplicar el Pacto de Estabilidad, no el Pacto Fiscal, que
repito, todavía no está vigente.
Y el segundo pilar de la austeridad
impuesta a los países es la manera como se estableció el Banco Central
Europeo (BCE), un banco que, en realidad, no es un banco central, sino
un lobby de la banca y, muy en especial, de la banca alemana. Hollande
no hace ninguna propuesta de cambio de este Banco. Habla de creación de
eurobonos para utilizarlos para proyectos de infraestructura a nivel
europeo, lo cual me parece bien (aunque las cantidades que se manejan
son muy limitadas). Pero no propone eurobonos que europeícen la deuda
pública de los Estados, lo cual es fundamental para eliminar los
elevados intereses de la deuda pública, previniendo la especulación de
los mercados financieros.
A no ser que estos dos pilares que
reflejan el dominio del pensamiento neoliberal en el diseño de la UE se
cambien, Europa no se recuperará. Lo máximo que ocurrirá es que la
palabra crecimiento se añadirá al término Pacto Fiscal, tal como ocurrió
resultado de la presión del gobierno socialista Jospin, cuando se
añadió tal término al título del Pacto de Estabilidad, sin que se
ofrecieran los medios para que ocurriera tal crecimiento.
Dos últimas observaciones. La primera es
repetir que quisiera que no se interpretaran mis notas críticas del
plan Hollande como señal de desaprobación o desencanto con su elección.
Antes al contrario, celebro, y mucho, su elección. Pero la experiencia
europea muestra que, a no ser que vaya más allá y cuestione los dos
pilares sobre los cuales se basa el edificio neoliberal que se llama la
UE, la recuperación económica no ocurrirá, creando con ello el peligro
que la enorme y justa indignación que las clases populares están
desarrollando frente al establishment europeo y sus políticas de
austeridad, se canalicen en el futuro, no a través de las izquierdas,
sino a través de la ultraderecha. Que esto pueda ocurrir lo estamos
viendo ya en la propia Francia.
La otra observación es que François
Hollande irá más allá de lo que ha propuesto, moviéndose a la
izquierda., sólo en caso de que haya movilizaciones que le presionen en
esta dirección. No olvidemos que, como señalé en otro artículo (¿Cambios
en la socialdemocracia francesa, y en la española? Sistema Digital
12.04.12), François Hollande había criticado muchas de las políticas que
ahora ha adoptado (tal como la gravación con un 75% a los ingresos por
encima de un millón de euros al año, habiendo llamado tal incremento un
año antes, un “incremento confiscatorio”), lo cual se debió a la presión
de los movimientos sociales y partidos a su izquierda. Es un buen
indicador de esta posibilidad que el Frente de Izquierdas, definido
predeciblemente por el corresponsal de El País en Francia, como
“extremista”, alcanzara un considerable nivel de apoyo que, junto con
amplios sectores dentro del partido socialista, más a la izquierda que
el propio François Hollande, pueda ejercer la presión popular para que
vaya desarrollando aquellas propuestas que la realidad en sí le forzará a
tomar, a fin de conseguir sus objetivos: salir de la crisis.
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martes, 8 de mayo de 2012
¿Por qué y cómo surgió el 15-M? (VICENÇ NAVARRO)
Este artículo se publicará en una versión reducida en un número especial de PUBLICO (en papel), que aparecerá próximamente, dedicado al movimiento 15-M.
Este artículo analiza las causas que determinaron la aparición del movimiento 15-M en España, en protesta a la situación en la que se encuentran grandes sectores de la población y, muy en particular, los jóvenes.
Estamos hoy viendo en España el ataque (y no hay otra manera de definirlo) más frontal al bienestar de las clases populares desde el final de la dictadura fascista (sí, el término científico para definir aquella dictadura no es franquismo, sino fascismo) en el año 1978. Aquel final ocurrió mediante una transición (que no fue modélica) de una dictadura a una democracia sumamente limitada e insuficiente, resultado del enorme dominio que las fuerzas ultra-conservadoras continuaron teniendo sobre los aparatos del Estado. Las movilizaciones del mundo del trabajo (desde 1974 a 1976, España tuvo las movilizaciones y huelgas políticas más numerosas y extensas existentes en Europa) forzaron el fin de aquella horrible dictadura, de manera que, aún cuando el dictador murió en la cama, la dictadura terminó en la calle, con la agitación social que la protesta obrera determinó. Ahora bien, las fuerzas democráticas, y muy en especial, los dirigentes de los partidos de izquierda, acababan de salir de la cárcel o habían llegado recientemente del exilio y no pudieron neutralizar, y todavía menos debilitar, las fuerzas ultra-conservadoras que controlaban el Estado. La permanencia de la Monarquía, regida por un Rey nombrado a dedo por el dictador, era el símbolo de la desigualdad en la correlación de fuerzas en aquel momento.
Las consecuencias de este dominio ultra-conservador sobre el Estado y sobre la mayoría de las instituciones mediáticas y políticas del país son muchas. Como ejemplos podemos citar: una ley electoral escasamente proporcional, que discrimina a las izquierdas (y muy en especial al partido que lideró la resistencia antifascista); la ausencia de medios radiotelevisivos o rotativos de izquierda; y el enorme subdesarrollo social de España (que durante todos estos años ha continuado teniendo el gasto público social per cápita -que financia su escasamente desarrollado Estado del Bienestar- más bajo de la Unión Europea de los Quince (UE-15) (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al nuestro)).
Otra consecuencia de este dominio ultra-conservador del Estado español ha sido la enorme regresividad de la política fiscal, que explica, junto con el enorme fraude fiscal, los escasos ingresos al Estado. Tal realidad, fácilmente documentable (los ingresos al Estado representan sólo el 32% del PIB, el mas bajo de la UE-15) niega las tesis neoliberales promovidas por las voces próximas al capital financiero y a la gran patronal, como Fedea (fundación financiada por la banca y algunas de las mayores empresas del país, que se benefician extensamente de la existencia de paraísos fiscales que les permiten evitar el pago de tributos al Estado) de que nos estamos gastando en España más de lo que podemos. La validez de tal tesis queda fácilmente falseada con el siguiente dato. España no es pobre. Su PIB es el 92% del promedio de los países de la UE-15. En cambio, su gasto público social per cápita no es el 92% del promedio del gasto público social per capita de la UE-15, sino sólo el 72%, lo cual quiere decir que España se gasta 60.000 millones de euros menos de los que se deberían gastar por su nivel de riqueza.
Es cierto que durante el periodo democrático iniciado en 1978 ha habido cambios y mejoras, sobre todo en los periodos de gobiernos PSOE, cambios que han permitido reducir el enorme déficit de gasto público social. Pero debido al gran retraso que dejó la dictadura y también a la excesiva moderación de los gobiernos PSOE, el Estado del Bienestar ha continuado a la cola de la Europa Social. Y los enormes recortes que está imponiendo el gobierno del Partido Popular están aumentando todavía más este déficit social. Y ello es resultado de unas políticas públicas de austeridad que, en su objetivo central de debilitar al mundo del trabajo, están creando una recesión que para amplios sectores de la población alcanza niveles de Gran Depresión.
La rebelión de los jóvenes
Entre estos sectores que viven una Gran Depresión están los jóvenes. Hoy sólo uno de cada dos jóvenes encuentra trabajo. Y según las proyecciones de las agencias que gozan de mayor credibilidad, tal situación continuará durante al menos diez años, una situación intolerable. Y ello es resultado de decisiones políticas que se han ido tomando durante todos estos años, tanto en España como en Bruselas y en Frankfurt y que, con la complicidad de los medios, se han presentado como las únicas posibles. Los datos, sin embargo, muestran que por cada medida de austeridad había una política expansiva de gasto público posible (se hubieran conseguido más fondos revirtiendo la bajada de impuestos de sucesiones -2.500 millones de euros- que congelando las pensiones -1.500 millones de euros-).
No es de extrañar que existan protestas populares en las que los jóvenes –a los que erróneamente se les suponía que “pasaban de todo”- protagonicen las movilizaciones en contra de tales políticas y los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos que las imponen. El 15-M es un movimiento que surge como respuesta a tal crisis financiera, económica y política que ha causado la mayor pérdida de legitimidad de tales establishments. Y tanto en sus objetivos, tales como democratizar la sociedad (y la extensión de los derechos políticos, civiles y democráticos de los ciudadanos que ello conllevaría), como en su táctica (con manifestaciones y acampadas no violentas) ha despertado gran simpatía y apoyo popular, del cual deriva su poder.
No es de extrañar que existan protestas populares en las que los jóvenes –a los que erróneamente se les suponía que “pasaban de todo”- protagonicen las movilizaciones en contra de tales políticas y los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos que las imponen. El 15-M es un movimiento que surge como respuesta a tal crisis financiera, económica y política que ha causado la mayor pérdida de legitimidad de tales establishments. Y tanto en sus objetivos, tales como democratizar la sociedad (y la extensión de los derechos políticos, civiles y democráticos de los ciudadanos que ello conllevaría), como en su táctica (con manifestaciones y acampadas no violentas) ha despertado gran simpatía y apoyo popular, del cual deriva su poder.
Esta demanda de mayor democracia entra en conflicto con la democracia tan limitada que existe en España, consecuencia de la transición inmodélica referida anteriormente. Hoy, exigir democracia es subversivo del orden imperante en España. Exigir que cada ciudadano tenga la misma capacidad de incidencia en la gobernanza del país es revolucionario, pues terminaría con el dominio de las instituciones políticas por parte de las fuerzas conservadoras en el país. Exigir que exista una pluralidad en los medios de información es terminar con el monopolio de clase existente en los medios en España. Exigir que todo cargo representativo sea elegido es terminar con la Monarquía, que es el eje del aparato del Estado todavía controlado por las fuerzas conservadoras. Exigir que existan formas de participación directa (como referéndums a nivel de todo el Estado) es terminar con el control por las élites partidistas del sistema democrático. Exigir que los partidos se democraticen es terminar con el control por parte de los grupos dirigentes de tales instrumentos. Exigir que la economía esté al servicio de las clases populares y no al servicio del 1% de la población que controla las finanzas y grandes empresas es también profundamente subversivo en España. Estas demandas, como los adjetivan los portavoces del establishment, son “extremistas”, “populistas” o “demagógicas”, adjetivos utilizados por las estructuras de poder para marginar las voces críticas auténticamente democráticas que quieren desarrollar la democracia todavía extraordinariamente limitada en España.
Predeciblemente, la respuesta del establishment a tales peticiones ha sido la represión. Véase lo ocurrido el 1º de Mayo en las manifestaciones organizadas, entre otros, por el 15-M. Yo asistí por la mañana a la excelente marcha organizada por los sindicatos (100.000 personas) y por la tarde a la del 15-M (40.000 personas). Lo que ocurrió en esta última me recordó lo que ocurría en los años cincuenta. A los jóvenes, por ser jóvenes, se les detenía y se les registraba. Era el intento de identificar –como lo hizo el reportaje de La Vanguardia- a los jóvenes como terroristas. Era la criminalización de la juventud. El peligro de instalar de nuevo las prácticas represivas que vimos durante la dictadura existe hoy en España.
Predeciblemente, la respuesta del establishment a tales peticiones ha sido la represión. Véase lo ocurrido el 1º de Mayo en las manifestaciones organizadas, entre otros, por el 15-M. Yo asistí por la mañana a la excelente marcha organizada por los sindicatos (100.000 personas) y por la tarde a la del 15-M (40.000 personas). Lo que ocurrió en esta última me recordó lo que ocurría en los años cincuenta. A los jóvenes, por ser jóvenes, se les detenía y se les registraba. Era el intento de identificar –como lo hizo el reportaje de La Vanguardia- a los jóvenes como terroristas. Era la criminalización de la juventud. El peligro de instalar de nuevo las prácticas represivas que vimos durante la dictadura existe hoy en España.
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POLÍTICA
lunes, 7 de mayo de 2012
Austeridad o crecimiento, una alternativa que no resuelve los problemas de Europa (JUAN TORRES LÓPEZ)
Publicado en publico.es el 8 de mayo de 2012
Las políticas de austeridad impuestas por los grandes poderes
financieros por intermedio de los gobiernos de Francia y Alemania y del
Banco Central Europeo son un fracaso sin paliativos: han llevado a casi
toda Europa a otra recesión, han agravado el peso de la deuda, las
asimetrías y el paro, están destruyendo la cohesión social de Europa y
derechos sociales cuya conquista costó décadas de conflictos y luchas,
destruyen miles de empresas, crean pobreza y exclusión, producen un
alejamiento, quién sabe si definitivo, entre la población y las
autoridades políticas, y están dando alas a la extrema derecha fascista y
neonazi que los banqueros y grandes industriales siempre han azuzado en
épocas de crisis.
No hay ninguna experiencia histórica ni evidencia empírica que
permita afirmar que se puede salir de una crisis como la que estamos (de
racionamiento financiero y falta de demanda efectiva) con menos gasto,
de modo que insistir en reducirlo sin tomar al mismo tiempo medidas que
garanticen de nuevo la financiación y que proporcionen ingresos
adicionales a la población consumidora es una vía que solo lleva a la
depresión y al desastre.
La ceguera ideológica de las autoridades políticas y de los
economistas que marcan el camino les impide reconocer esta realidad. Y
su sumisión a los poderes financieros (solo interesados ahora en
aprovechar la crisis para acrecentar sus privilegios) les lleva a
insistir en nuevos recortes, que solo sirven para que los bancos,
especuladores y grandes empresas aumenten su beneficios y un poder ya
omnímodo que está liquidando a las de por sí débiles democracias que se
permite el capitalismo de nuestra época.
Los recortes en educación, investigación, innovación, en
infraestructuras vitales y en prestaciones sociales solo van a traer
años de atraso y una inestabilidad social de terribles precedentes en
Europa.
Tan rotunda es la evidencia de todo ello, que desde hace semanas se
empezaron a abrir grietas en los bloques políticos dominantes y a
filtrarse la idea de que es imprescindible poner fin a esta barbaridad
política y económica. La presión de movimientos sociales, de economistas
críticos o incluso de las personalidades más sensatas del propio
establishment ha contribuido decisivamente a ello y la victoria del
socialista Hollande en las elecciones francesas posiblemente sea lo que
definitivamente obligue a poner en cuestión las políticas de austeridad.
Pero la alternativa que se está difundiendo frente a ellas es
insuficiente e inadecuada: la del crecimiento. Una estrategia que ya ha
demostrado que puede ser muy perversa y poco útil si no se matiza
claramente lo que implica y a dónde queremos que nos conduzca.
Frenar los recortes de gasto público y en general todas las políticas
de austeridad que están impidiendo que se regenere el privado y se
recobre el pulso económico es una precondición indispensable para que en
Europa se vuelva a crear empleo y para garantizar estándares mínimos de
bienestar y protección a toda la población. Pero se trata solo de una
precondición para evitar el desastre. Para conseguir que no vuelva a
producirse otra crisis mayor y con peores perturbaciones y daños que los
que ahora estamos sufriendo hacen falta más cosas.
No basta con hacer que crezca el Producto Interior Bruto de cualquier forma ni con inyectar más dinero aún de cualquier modo.
Aunque la crisis se desencadenó en su superficie por la desregulación
financiera y por las estafas continuadas que cientos de bancos llevaron
a cabo con la anuencia de las autoridades, sus causas profundas (las
que la hicieron sistémica) y las que volverán a provocarla de nuevo si
no se resuelven, son otras: la gran desigualdad que deriva rentas sin
cesar a la especulación financiera, la utilización intensiva y
despilfarradora de recursos naturales y energía que rompe la armonía
básica y los equilibrios imprescindibles entre la sociedad y la
naturaleza, y una progresiva degeneración del trabajo que empobrece a la
población y al tejido empresarial y que frena la innovación y el
incremento de la productividad.
Sin afrontar todo eso, promover de nuevo el crecimiento del producto
interior “a lo bruto”, a base de gasto público e inyectando recursos
para la creación de más infraestructuras y para la provisión de más
servicios públicos puede frenar la deriva a la depresión en la que nos
encontramos, como ya ocurrió con los planes de estímulo, pero será sin
duda algo insuficiente y que terminaría provocando problemas aún más
graves que los que tenemos.
El crecimiento entendido como un objetivo en sí mismo, sin más
matizaciones, medido a través de un indicador tan perverso como el PIB y
sin tener en cuenta los costes sociales, ambientales y antropológicos
que lleva asociados, favorece la acumulación y volverá a dar buenos
beneficios a ciertas ramas del capital, además de generar algo más de
empleo y bienestar. Pero, en esas condiciones, éstos últimos no serán
los suficientes para alcanzar niveles mínimos de estabilidad y
satisfacción social, como demuestra la experiencia vivida en los últimos
treinta años, ni con ello se podrá evitar volver a las andadas más
pronto que tarde.
Lo que Europa necesita no son planes de crecimiento del PIB sino una
estrategia global para la igualdad, el bienestar y la responsabilidad
ambiental basada en la promoción de nuevos tipos de actividad, de
propiedad y de gestión empresarial, en la generalización del empleo
decente, en el uso sostenible de las fuentes de energía y de los
recursos naturales que modifique radicalmente el actual modelo de
metabolismo socioeconómico, y en la promoción de una ciudadanía
democrática, plural, protagónica y cosmopolita. Y también, valga la
paradoja, basada en la austeridad pero en lo que ésta tiene de respeto
al equilibrio natural y personal y al buen uso de los recursos, y de
rechazo al despilfarro; pero no de renuncia a los derechos sociales y a
la igualdad, como la entienden los neoliberales.
Y además de ello, son imprescindibles reformas políticas e
institucionales que frenen el poder de los grandes grupos oligárquicos y
que permitan que las autoridades representativas sean quienes de verdad
adopten las decisiones en función de los mandatos de la mayoría social
en un marco de una auténtica democracia. Sin crear un auténtico poder
público en Europa, sin someter la actuación del Banco Central Europeo a
las exigencia de los intereses sociales y sin acabar con su complicidad
con los intereses bancarios privados, sin sanear el sistema financiero
europeo declarando la financiación de la vida económica como un servicio
de interés público esencial, nacionalizando los bancos que no se
sometan a él y fomentando nuevos tipos de finanzas descentralizadas y de
proximidad, sin disponer de un auténtica hacienda europea y sin
replantear el diseño de la unión monetaria, por no mencionar sino las
cuestiones más urgentes, Europa seguirá balanceándose irresponsablemente
al borde del precipicio y las llamadas al crecimiento solo servirán, si
se me permite la expresión, poco más que para marear a la perdiz y
engañar otra vez a los pueblos.
La cuestión que hay que poner sobre la mesa en Europa no es si
recortamos un poco menos los gastos e inyectamos algo más de recursos a
las mismas actividades e infraestructuras de siempre (otra vez
carreteras, viviendas, más trenes de alta velocidad… y siempre casi todo
en masculino), sino si rompemos o no con el poder de las finanzas
privadas y de las grandes corporaciones empresariales y oligárquicas que
nos dominan y que son las que nos han llevado a la situación en la que
estamos.
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¿Quiénes son extremistas? (VICENÇ NAVARRO)
Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 7 de mayo de 2012
Este artículo critica la costumbre generalizada en los mayores medios de información de España de definir como extremistas aquellas posturas que cuestionan los pilares de la sabiduría convencional que ellos reproducen. Un ejemplo de ello es como han cubierto mediáticamente los hechos acaecidos en Francia definiendo al partido Frente de Izquierdas como extremista por negar la necesidad de realizar políticas de austeridad que tales medios han estado promoviendo durante estos años de crisis. Un tanto semejante ocurre en la cobertura de las elecciones en Grecia, en la que tales medios definen como extremistas a aquellas fuerzas políticas que cuestionan tales políticas de austeridad.
En más de una ocasión he indicado que uno de los mayores problemas de la democracia española son los mayores medios de información del país, cuyo sesgo conservador y liberal (en realidad neoliberal) es abrumador. Con la desaparición de PUBLICO como rotativo, no hay hoy en España ni un medio de izquierdas en el país. Las consecuencias de este hecho son abrumadoras. Veamos ejemplos de este sesgo.
1. Desde que la crisis empezó, no ha habido ningún medio que a través de sus editoriales haya indicado que las políticas de austeridad que los sucesivos gobiernos han estado llevando a cabo eran innecesarias y erróneas. Sólo ahora, cuando el desastre de tales políticas es evidente, aparecen tímidas voces que, aún subrayando que son necesarias, alertan que son insuficientes. Por primera vez aparecen estos discursos en tales medios que acentúan que además de austeridad se requiere estímulo económico. Pero todavía no ha aparecido ninguna editorial entre los mayores rotativos del país que indique que las políticas de austeridad han sido un enorme error. Algunos de nosotros lo hemos estado subrayando desde el inicio de la crisis sin que tuviéramos la oportunidad de poner nuestros puntos de vista en tales medios.
2. Cuando en Europa aparecen voces subrayando que tales políticas de austeridad son profundamente erróneas (tal como señala Jean-Luc Mélenchon, candidato del Partido de Izquierdas de Francia), tales voces son definidas por el corresponsal de El País, Miquel Mora, como extremistas. Y cuando escribo una Carta al Director de tal rotativo preguntando por qué la propuesta de Mélenchon de terminar con las políticas de austeridad es extremista y la propuesta de continuarlas (tal como ha escrito El País en sus editoriales), se presenta como lógica, razonable y llena de sentido común, tal carta no se publica.
3. Un tanto semejante ocurre con la candidatura de Marine Le Pen, cuyas posturas en su totalidad son también definidas, no sólo por tal corresponsal, sino por todos los medios, como extremistas. No tengo ninguna simpatía por tal candidata o por tal partido, y muchas de sus posturas, anti-inmigrante entre otras, me repugnan. Pero es un error considerar todas las propuestas o todos sus votantes (la mayoría jóvenes de clase trabajadora) como “extremistas”, pues un punto movilizador para sectores importantes de estas bases es su antagonismo hacia las políticas auténticamente extremistas del establishment europeo responsable de la mayor crisis que ha tenido Europa en los últimos sesenta años. Estas últimas políticas se consideran sensatas, y aquéllas que las oponen como extremistas. ¿Por qué? Esto es lo que se pregunta Mark Weisbrott en The Guardian (27.04.12), ¿por qué salirse del euro es extremista y permanecer en él no lo es? Su respuesta es que la estructura de poder reacciona definiendo como extremistas (frecuentemente también utilizan el término “populistas”) a aquéllos que tienen la osadía de cuestionar la sabiduría convencional que promueven, mientras consideran razonable y de sentido común las políticas realmente extremistas, que están dañando enormemente a la población, y muy en particular a las clases populares. Son ellos, los talibanes neoliberales, los que son totalmente impermeables a los hechos y a los datos.
4. Las políticas llevadas a cabo por el Banco Central Europeo son extremistas y se sitúan fuera de las prácticas de lo que hace un banco central en cualquier país que tenga la sensatez de tener un banco central. Este mal llamado Banco Central Europeo es extremista en su defensa de la banca, habiendo gastado un billón de euros desde el pasado Diciembre para ayudar a los bancos privados (dándoles dinero a un ridículo interés de un 1%) a costa de los Estados que han tenido que venderles a estos mismos bancos una deuda pública a unos intereses claramente exagerados, forzándoles así a un endeudamiento insostenible. El fundamentalismo neoliberal del BCE es único en su extremismo. Ningún otro banco central osa llegar a estos puntos. Y nadie en los medios ha llamado al BCE extremista. En cambio, a las izquierdas que quieren cambiar este BCE, como Mélenchon, le llaman extremista.
Mientras, el extremista BCE está creando un daño enorme, como también lo está haciendo el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional con sus propuestas de continuar imponiendo austeridad a pesar de la enorme evidencia que está causando el colapso de la demanda y la recesión actual, siguiendo un dogma neoliberal que refleja casi un fanatismo en su ceguera frente a la evidencia científica. ¿Quién es realmente extremista?
1. Desde que la crisis empezó, no ha habido ningún medio que a través de sus editoriales haya indicado que las políticas de austeridad que los sucesivos gobiernos han estado llevando a cabo eran innecesarias y erróneas. Sólo ahora, cuando el desastre de tales políticas es evidente, aparecen tímidas voces que, aún subrayando que son necesarias, alertan que son insuficientes. Por primera vez aparecen estos discursos en tales medios que acentúan que además de austeridad se requiere estímulo económico. Pero todavía no ha aparecido ninguna editorial entre los mayores rotativos del país que indique que las políticas de austeridad han sido un enorme error. Algunos de nosotros lo hemos estado subrayando desde el inicio de la crisis sin que tuviéramos la oportunidad de poner nuestros puntos de vista en tales medios.
2. Cuando en Europa aparecen voces subrayando que tales políticas de austeridad son profundamente erróneas (tal como señala Jean-Luc Mélenchon, candidato del Partido de Izquierdas de Francia), tales voces son definidas por el corresponsal de El País, Miquel Mora, como extremistas. Y cuando escribo una Carta al Director de tal rotativo preguntando por qué la propuesta de Mélenchon de terminar con las políticas de austeridad es extremista y la propuesta de continuarlas (tal como ha escrito El País en sus editoriales), se presenta como lógica, razonable y llena de sentido común, tal carta no se publica.
3. Un tanto semejante ocurre con la candidatura de Marine Le Pen, cuyas posturas en su totalidad son también definidas, no sólo por tal corresponsal, sino por todos los medios, como extremistas. No tengo ninguna simpatía por tal candidata o por tal partido, y muchas de sus posturas, anti-inmigrante entre otras, me repugnan. Pero es un error considerar todas las propuestas o todos sus votantes (la mayoría jóvenes de clase trabajadora) como “extremistas”, pues un punto movilizador para sectores importantes de estas bases es su antagonismo hacia las políticas auténticamente extremistas del establishment europeo responsable de la mayor crisis que ha tenido Europa en los últimos sesenta años. Estas últimas políticas se consideran sensatas, y aquéllas que las oponen como extremistas. ¿Por qué? Esto es lo que se pregunta Mark Weisbrott en The Guardian (27.04.12), ¿por qué salirse del euro es extremista y permanecer en él no lo es? Su respuesta es que la estructura de poder reacciona definiendo como extremistas (frecuentemente también utilizan el término “populistas”) a aquéllos que tienen la osadía de cuestionar la sabiduría convencional que promueven, mientras consideran razonable y de sentido común las políticas realmente extremistas, que están dañando enormemente a la población, y muy en particular a las clases populares. Son ellos, los talibanes neoliberales, los que son totalmente impermeables a los hechos y a los datos.
4. Las políticas llevadas a cabo por el Banco Central Europeo son extremistas y se sitúan fuera de las prácticas de lo que hace un banco central en cualquier país que tenga la sensatez de tener un banco central. Este mal llamado Banco Central Europeo es extremista en su defensa de la banca, habiendo gastado un billón de euros desde el pasado Diciembre para ayudar a los bancos privados (dándoles dinero a un ridículo interés de un 1%) a costa de los Estados que han tenido que venderles a estos mismos bancos una deuda pública a unos intereses claramente exagerados, forzándoles así a un endeudamiento insostenible. El fundamentalismo neoliberal del BCE es único en su extremismo. Ningún otro banco central osa llegar a estos puntos. Y nadie en los medios ha llamado al BCE extremista. En cambio, a las izquierdas que quieren cambiar este BCE, como Mélenchon, le llaman extremista.
Mientras, el extremista BCE está creando un daño enorme, como también lo está haciendo el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional con sus propuestas de continuar imponiendo austeridad a pesar de la enorme evidencia que está causando el colapso de la demanda y la recesión actual, siguiendo un dogma neoliberal que refleja casi un fanatismo en su ceguera frente a la evidencia científica. ¿Quién es realmente extremista?
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sábado, 5 de mayo de 2012
CHEESECAKE DE PETIT SUISSES DE CHOCOLATE - THERMOMIX -
Para la comida familiar de hoy yo preparé la Cheesecake de petit suisses de chocolate - La Juani de Ana Sevilla -, tenía muchas ganas de hacerla, ya había hecho la de petit suisses de fresa y había quedado muy bien y esta de petit suisses de chocolate yo creo que aún está mejor ¡fina, suave y riquísima! espero que a los invitados les gustara,
Anina
COMIDA FAMILIAR 5-05-12
Hoy nos hemos juntado la familia de mi padre para celebrar los cumpleaños de abril, jejeje! mi padre ha preparado su pan, pizza casera, corderito (me olvidé de sacar foto) y su tarta de galletas y café, yo colaboré con la cheesecake de petit suisses de chocolate de Ana Sevilla, ¡estaba todo riquísimo! y lo pasamos muy bien, a ver si no tardamos tanto en juntarnos de nuevo,
Anina
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viernes, 4 de mayo de 2012
NO A LA DESTRUCCIÓN DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA (JUAN TORRES LÓPEZ)
Declaración de universitarios españoles contra los ataques a la universidad pública
LA SIGUIENTE DECLARACIÓN HA SIDO PROPUESTA INICIALMENTE POR UN GRUPO DE PERSONAS DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA A MIEMBROS DE LA LISTA DE CORREOS UNICRISIS, A LA ASOCIACIÓN UNIVERSITARIA ADIUS Y A LA PLATAFORMA ANDALUZA POR LA DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA QUE ESPERAMOS LA SUSCRIBAN EN LOS PRÓXIMOS DÍAS Y AHORA LO HACEMOS A LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA DE LAS DIFERENTES UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS.
RECLAMAMOS LA FIRMA DEL MAYOR NÚMERO DE PERSONAS COMO EXPRESIÓN DEL COMPROMISO UNIVERSITARIO PARA DEFENDER LA UNIVERSIDAD PÚBLICA DE LA GRAN AMENAZA QUE SUPONEN LAS MEDIDAS ADOPTADAS POR EL GOBIERNO Y COMO MANIFESTACIÓN DE NUESTRA VOLUNTAD DE MOVILIZARNOS CONTRA ELLAS.
QUEREMOS VUESTRA FIRMA, PERO NO SOLO ESO.
NECESITAMOS VUESTRO APOYO ACTIVO Y VUESTRA PRESENCIA EN LAS MOVILIZACIONES QUE PERMITAN DEROGAR EL DECRETO Y PONER FIN A UNOS RECORTES QUE DESTRUYEN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA QUE, SOBRE TODO, PRECISAN LOS SECTORES DE MENOR RENTA DE NUESTRA SOCIEDAD.
FÍRMALA Y DIFÚNDELA
Quienes firmamos este escrito, miembros de la comunidad universitaria de todas las universidades españolas manifestamos nuestro más absoluto rechazo a las medidas de recorte presupuestario tomadas por el gobierno porque entendemos que suponen un atentado gravísimo y sin precedentes que amenaza la supervivencia del servicio público de la enseñanza superior.
1. Las medidas acordadas por el Consejo de Ministros responden a una grosera improvisación. No son el resultado de un análisis detenido de los problemas que pudiera tener la universidad española, sino la consecuencia de dar el hachazo primero y luego tratar de encontrar argumentos que puedan justificarlo. Una prueba palpable de ello es que los recortes de gasto, la reducción de efectivos y el cambio de normas se realizan antes de que ni siquiera comience a funcionar la comisión nombrada por el Ministerio para que haga propuestas de reformas. Una comisión que igualmente rechazamos de plano porque, con independencia de la muy alta categoría profesional de todos y todas sus componentes, no refleja el pluralismo ideológico de nuestra sociedad y sobrevalora la influencia de los intereses bancarios privados a la hora de definir el mejor ordenamiento de la universidad pública española.
2. Para abrir paso a esas medidas y para apoyar los recortes, el propio Ministro y otros dirigentes políticos del Partido en el Gobierno han dado datos incorrectos o han dicho mentiras que confunden y engañan a la opinión pública:
• Para argumentar que en España hay demasiadas universidades el Ministro ha manifestado que en California hay 10, cuando en realidad hay 146. En contra de lo que dice el Gobierno, es fácil deducir que en España más bien hay pocas universidades: los dos países que tienen mayor número de centros universitarios de investigación de excelencia entre los mejores del mundo son Estados Unidos y el Reino Unido, y en ellos hay una universidad por cada 94.000 y 253.000 habitantes, respectivamente; mientras que en España hay una por cada 582.000 (Estos datos y los siguientes en José Antonio Pérez García y Juan Hernández Armenteros, Reforma universitaria: preguntas erróneas, respuestas incorrectas. El País, 16-4-2012).
• Para hacer creer que es baja la calidad de nuestros centros universitarios, que combinan la docencia y la investigación, el Ministro los compara con rankings en los que la inmensa mayoría son solo centros de investigación y, sobre todo, sin hacer mención a que 99 de los 100 primeros están en países que casi doblan el gasto en I+D+i sobre el PIB de España.
• Para exagerar el coste del fracaso escolar el Ministro ha afirmado que el 30% del alumnado abandona la universidad sin terminar, cuando la realidad es que ese 30% se refiere al cambio de titulaciones y que el abandono definitivo solo es del 12%. Y tanto el Ministro como la Secretaria General del Partido Popular han difundido la idea falsa de que el coste de ese abandono (exagerado) es de 3.000 millones de euros, una cifra equivocada y sin fundamento empírico ninguno.
3. Denunciamos que lo que viene haciendo el gobierno para justificar los recortes de presupuesto es simplemente una campaña contra la universidad pública que solo puede calificarse, cuando menos, como desleal. El Ministro se empeña en decir a la ciudadanía que nuestra universidad es ineficaz, cara e inútil para crear empleo y le oculta la realidad:
• Los estudios internacionales muestran que nuestra docencia y productividad científica son equiparables a la de los países de la OCDE a pesar de que aquí invertimos anualmente un 20% menos en recursos.
• El 79% de quienes obtienen su título en España lo hacen en la “edad típica” de obtenerlos, frente a un 70% de la OCDE y a pesar de que aquí dedicamos a becas la tercera parte que la media de los países de esa organización y con menor gasto por estudiante.
• La tasa de paro de los y las egresadas universitarias es la mitad que la del resto de la población y todo ello se consigue en la universidad pública con un coste por estudiante que es un 25% más bajo que el de la privada.
4. A los recortes realizados en los Presupuestos Generales del Estado en las partidas destinadas a la investigación, ahora se suman las consecuencias del Real Decreto Ley de racionalización de gasto público en el ámbito educativo que van a impedir desarrollar con la necesaria calidad el servicio público de la enseñanza superior tan necesario para el progreso de nuestra sociedad. Denunciamos en particular que las medidas adoptadas por el Gobierno son un atentado gravísimo contra el desarrollo de la actividad investigadora, que es uno de los motores más potentes del progreso de una nación y de la competitividad económica que tanto reclama. Unos motores que se resienten cuando se aumentan las obligaciones docentes al mismo tiempo que se recortan recursos para la investigación. O cuando se encarece el precio de los másteres y se anula a la vez el sistema de préstamos renta y se disminuyen las becas, porque eso dará lugar a que no sean las personas de mayor talento quienes puedan acceder a la carrera investigadora, sino solo las de más ingresos. Y denunciamos que son un golpe brutal al principio de igualdad de oportunidades porque el aumento indiscriminado de las matrículas, sin estudiar previamente los efectos de otras distintas posibilidades más justas y eficientes de fijar sus precios, disminuyendo al mismo tiempo las becas, solo dará lugar a que las personas de rentas más bajas tengan más difícil acceder a los estudios universitarios.
El aumento de las dedicaciones docentes, en función de los criterios establecidos en el RD, elude las consecuencias a corto y largo plazo de tales medidas: se toman antes de revisar o consensuar con la comunidad docente/investigadora los criterios y baremos establecidos para la obtención de tramos investigadores en función de la naturaleza variable de la producción científica de las diversas disciplinas; así, la mayor carga de docencia recaería en quienes “menor investigación realizan”, con lo cual cabe pensar en que la docencia no se beneficiaría de la lógica retroalimentación del avance científico; por último, se da un golpe a la promoción de la investigación y de los investigadores e investigadoras, pues con más contratos precarios y mayor actividad docente tendrán más dificultades para lograr tramos de investigación.
5. Quienes firmamos esta declaración sabemos que en nuestra institución hay problemas, que se pueden y se deben optimizar los recursos que la sociedad nos proporciona, y estamos dispuestos a contribuir con nuestro esfuerzo a que el servicio público universitario funcione mejor y con mayor ahorro de recursos. Tenemos la convicción de que hay que mejorar la adecuación de la oferta a la demanda de estudios, hoy día muy desequilibrada, coordinar mejor los mapas de titulaciones o acoplar las plantillas de profesorado a las necesidades reales de la docencia y la investigación, entre otras cosas. Pero eso no puede llevarnos al engaño. Nada de eso se puede conseguir con menos recursos, poniendo en peligro lo bueno que han tenido las reformas de los últimos años, cerrando el paso a cualquier estrategia de diálogo y dificultando el acceso a la universidad y a la carrera universitaria a las personas de rentas más bajas.
De esta manera, disminuyendo recursos a un sistema ya de por sí necesitado de ellos, y sin propuestas que realmente supongan una mejora de su uso, por mucho que se hable de “racionalización”, el gobierno solo va a conseguir deteriorar el sistema universitario español y, en consecuencia, la evolución negativa de nuestra economía y el empleo, la situación de las empresas y el bienestar social. La evidencia histórica nos indica que eso es lo que sucede cuando se adoptan medidas como las aprobadas por el Gobierno español. Y esa evidencia, junto a las crecientes facilidades que se vienen dando a los centros privados, es lo que nos lleva a denunciar que la estrategia que en realidad se viene persiguiendo en este como en otros servicios públicos es su privatización progresiva para convertirlos en simples negocios privados con independencia de que así queden millones de españoles y españolas sin poder acceder a ellos.
Por todo esto, llamamos a todas las personas que forman parte de la comunidad universitaria, con independencia de sus ideas políticas y simplemente amantes y defensores de la universidad pública, a que suscriban este escrito con su firma, a que lo divulguen y a que asistan a las convocatorias que se harán en todas las universidades frente a los rectorados para reclamar a nuestros máximos representantes que defiendan estas ideas y rechacen de plano los recortes del gobierno por suponer un atentado gravísimo y de efectos terribles para el futuro inmediato de la sociedad y de la economía española. Y en concreto, para que con su firma exijan firme y directamente al Presidente del Gobierno la dimisión del Ministro de Educación y Cultura y la retirada inmediata del Real Decreto de “racionalización” del sistema educativo porque simplemente significa la destrucción del sistema público que con tanto esfuerzo y siempre con insuficientes recursos hemos podido levantar en los últimos años con una calidad y alcance social de la que, a pesar de todo, nos sentimos orgullosos y orgullosas.
Abril 2012
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miércoles, 2 de mayo de 2012
La improvisación de Rajoy considerada como una de las Bellas Artes (JUAN TORRES LÓPEZ)
Publicado en publico.es el 2 de mayo de 2012
Mariano Rajoy ha inventado el Bálsamo de Fierabrás. Lo ha dicho claro y sin tapujos: de aquí al final de legislatura, una reforma todos los viernes; como Dios manda, con la misma disciplina estricta que requiere el cumplimiento de las fiestas de guardar de las personas de bien.
Si el mal de todos los males es que la gente se de cuenta de adónde nos lleva cada una de ellas, el agua milagrosa que puede curarlo no puede ser mejor que el hacerlas una detrás de otra, sin solución de continuidad, de modo que el dolor de la nueva haga olvidar el daño de la anterior. ¿Quién se acuerda ya de las primeras subidas de impuestos si luego han venido, ay Dios, los Presupuestos, el hachazo suplementario posterior en educación y sanidad, y ahora, poco a poco, su concreción y las privatizaciones que conlleven aumentos de tarifas, la subida del IVA y vaya usted a saber qué otras más?
Además, ¿qué mejor forma de tener contento al Gran Jefe Alemán que la de presentarle un golpe de efecto cada semana, la de mostrar cada siete días que el gobierno está dispuesto a ir cada vez más lejos y a donde digan en cada momento que debe ir?
¿Que la Señora que todo lo puede manda a su Ministro de Hacienda a Santiago de Compostela para que revise nuestras cuentas? Pues aprovechamos para anunciar que privatizamos lo que haga falta, para que vayan preparando la cartera y nos compren otro más de los pocos recuerdos de familia que nos van quedando.
- ¿Qué quiere, Ministro Shäuble, dígame qué quiere? ¿Loterías?, ¿Renfe?, ¿AENA?, ¿ADIF?, ¿los puertos?, ¿gestión de hospitales, de colegios, o quizá también las universidades? Tranquilo, dígale a Frau Merkel que el viernes próximo están a su disposición y no se preocupe por la cuenta que ya haremos números cuando les venga bien. ¿Algo más? Sí, claro, algo de trigo para los pollos: que, por supuesto, como dice el alemán, que hemos de ir a una economía del conocimiento. Con menos maestros y escuelas, con perores universidades y cerrando centros de investigación, eso sí, ¡qué le vamos a hacer! ¡A ver!, los investigadores que aprovechen y aprendan de paso a emprender: a buscar por ahí unos miles de euros si quieren acabar sus proyectos. Y si no, que los anulen todos, eso, como la Cospedal, que lo cierren todo. ¿Investigar?… ¡qué sabrán de eso!
Se podría decir que la estrategia de Rajoy es pura improvisación, que si de verdad tuviese un proyecto reformista serio, profundo y consistente lo presentaría como se presentan siempre los auténticos proyectos de reforma, en un paquete y de una tacada y no a base de pildorazos cuyo contenido nadie conoce ni siquiera dos o tres días antes de que se anuncien.
Es posible que sea así pero hay que reconocer que Rajoy ha conseguido hacerlo como quien ejecuta un arte singular, como un maestro del ingenio y la creatividad capaz de distraer la atención y encerrar la realidad en unas cuantas frases que pueden con todo. Rajoy ha hecho un arte de la improvisación y del disimulo para aparecer cada viernes como el autor de una obra previamente trazada. No sé si lo está logrando del todo, ni lo que pensarán de él y de su gobierno los amos a los que intenta complacer o las gentes más corrientes a las que quiere engañar, pero en todo caso me recuerda mucho lo que nos enseñó uno de mis grandes clásicos preferidos, Thomas de Quincey. En unas pocas pero sublimes líneas de su opúsculo El asesinato considerado como una de las Bellas Artes (Alianza, 1994) nos indica lo que suele suceder a quienes abusan de lo malo, como, salvando todas las distancias que haya que salvar, quizá podría pasarle a nuestro Presidente si insiste en seguir improvisando con tanto denuedo como disimulo: “Si uno empieza por permitirse un asesinato -dice de Quincey-, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente. Una vez que empieza uno a deslizarse cuesta abajo ya no sabe dónde podrá detenerse. La ruina de muchos comenzó con un pequeño asesinato al que no dieron importancia en su momento”.
Es por ello, por cierto, que de Quincey subraya la importancia que tiene oponerse desde el principio a lo que no nos conviene (principiis obsta, nos dice recordando los Remedia Amoris de Ovidio). Deberíamos tomar nota porque, aunque conmueve el arte de Rajoy, preocupa mucho cómo puede terminar y adónde nos puede llevar.
Mariano Rajoy ha inventado el Bálsamo de Fierabrás. Lo ha dicho claro y sin tapujos: de aquí al final de legislatura, una reforma todos los viernes; como Dios manda, con la misma disciplina estricta que requiere el cumplimiento de las fiestas de guardar de las personas de bien.
Si el mal de todos los males es que la gente se de cuenta de adónde nos lleva cada una de ellas, el agua milagrosa que puede curarlo no puede ser mejor que el hacerlas una detrás de otra, sin solución de continuidad, de modo que el dolor de la nueva haga olvidar el daño de la anterior. ¿Quién se acuerda ya de las primeras subidas de impuestos si luego han venido, ay Dios, los Presupuestos, el hachazo suplementario posterior en educación y sanidad, y ahora, poco a poco, su concreción y las privatizaciones que conlleven aumentos de tarifas, la subida del IVA y vaya usted a saber qué otras más?
Además, ¿qué mejor forma de tener contento al Gran Jefe Alemán que la de presentarle un golpe de efecto cada semana, la de mostrar cada siete días que el gobierno está dispuesto a ir cada vez más lejos y a donde digan en cada momento que debe ir?
¿Que la Señora que todo lo puede manda a su Ministro de Hacienda a Santiago de Compostela para que revise nuestras cuentas? Pues aprovechamos para anunciar que privatizamos lo que haga falta, para que vayan preparando la cartera y nos compren otro más de los pocos recuerdos de familia que nos van quedando.
- ¿Qué quiere, Ministro Shäuble, dígame qué quiere? ¿Loterías?, ¿Renfe?, ¿AENA?, ¿ADIF?, ¿los puertos?, ¿gestión de hospitales, de colegios, o quizá también las universidades? Tranquilo, dígale a Frau Merkel que el viernes próximo están a su disposición y no se preocupe por la cuenta que ya haremos números cuando les venga bien. ¿Algo más? Sí, claro, algo de trigo para los pollos: que, por supuesto, como dice el alemán, que hemos de ir a una economía del conocimiento. Con menos maestros y escuelas, con perores universidades y cerrando centros de investigación, eso sí, ¡qué le vamos a hacer! ¡A ver!, los investigadores que aprovechen y aprendan de paso a emprender: a buscar por ahí unos miles de euros si quieren acabar sus proyectos. Y si no, que los anulen todos, eso, como la Cospedal, que lo cierren todo. ¿Investigar?… ¡qué sabrán de eso!
Se podría decir que la estrategia de Rajoy es pura improvisación, que si de verdad tuviese un proyecto reformista serio, profundo y consistente lo presentaría como se presentan siempre los auténticos proyectos de reforma, en un paquete y de una tacada y no a base de pildorazos cuyo contenido nadie conoce ni siquiera dos o tres días antes de que se anuncien.
Es posible que sea así pero hay que reconocer que Rajoy ha conseguido hacerlo como quien ejecuta un arte singular, como un maestro del ingenio y la creatividad capaz de distraer la atención y encerrar la realidad en unas cuantas frases que pueden con todo. Rajoy ha hecho un arte de la improvisación y del disimulo para aparecer cada viernes como el autor de una obra previamente trazada. No sé si lo está logrando del todo, ni lo que pensarán de él y de su gobierno los amos a los que intenta complacer o las gentes más corrientes a las que quiere engañar, pero en todo caso me recuerda mucho lo que nos enseñó uno de mis grandes clásicos preferidos, Thomas de Quincey. En unas pocas pero sublimes líneas de su opúsculo El asesinato considerado como una de las Bellas Artes (Alianza, 1994) nos indica lo que suele suceder a quienes abusan de lo malo, como, salvando todas las distancias que haya que salvar, quizá podría pasarle a nuestro Presidente si insiste en seguir improvisando con tanto denuedo como disimulo: “Si uno empieza por permitirse un asesinato -dice de Quincey-, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente. Una vez que empieza uno a deslizarse cuesta abajo ya no sabe dónde podrá detenerse. La ruina de muchos comenzó con un pequeño asesinato al que no dieron importancia en su momento”.
Es por ello, por cierto, que de Quincey subraya la importancia que tiene oponerse desde el principio a lo que no nos conviene (principiis obsta, nos dice recordando los Remedia Amoris de Ovidio). Deberíamos tomar nota porque, aunque conmueve el arte de Rajoy, preocupa mucho cómo puede terminar y adónde nos puede llevar.
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martes, 1 de mayo de 2012
BORRACHINES JUANEROS - THERMOMIX -
Hoy es el día del trabajo y para celebrarlo hemos preparado estos Borrachines juaneros - La Juani de Ana Sevilla -, los hicimos entre los 3 (mis padres y yo), y quedaron riquísimos, ¡todos los que los probaron dijeron que estaban buenísimos!. Con esta receta hemos participado en el 2º reto del grupo de facebook Juaneando con Ana Sevilla, ¡aún teneis tiempo de participar!
Anina
lunes, 30 de abril de 2012
Represión Antidemocrática (VICENÇ NAVARRO)
Artículo publicado en El Plural, por Vicenç Navarro. 30 de abril de 2012.
Este artículo critica las propuestas realizadas por el Ministro de Interior del Gobierno Español y el Conseller de interior del Gobierno de la Generalitat de Cataluña de criminalizar los actos de resistencia pasiva, incluidas las sentadas, señalando que tales medidas estimularán la violencia que en teoría quieren prevenir. En realidad, tales medidas lo que intentan es debilitar e incluso eliminar los movimientos de protesta hacia las políticas públicas que están imponiendo a la población, sin tener un mandato popular para llevarlas a cabo.
Una de las características de la escasa conciencia democrática de las instituciones llamadas representativas en España es la manera como responden a la legítima protesta y agitación social que está ocurriendo frente a las políticas sumamente impopulares impuestas a la población y, muy en especial, a las clases populares. Y digo impuestas, porque ninguna de las políticas llevadas a cabo por los partidos gobernantes en España (y en Catalunya) que están generando tales protestas estuvieron en sus programas electorales.
Un tanto semejante ocurrió durante el gobierno Zapatero anterior, aunque éste no recurrió a la represión que están ahora desarrollando los gobiernos PP y CiU en España (y Catalunya). Según las últimas noticias, el gobierno del Partido Popular está preparando una propuesta legislativa considerando como delito cualquier forma de resistencia, incluyendo la pasiva, tal como una sentada. Estas medidas están orientadas a atemorizar a los colectivos, sean éstos el naciente movimiento 15-M, sea el movimiento sindical, sean los movimientos de protesta frente a los desahucios, o sean lo que fuera, que critican y denuncian las medidas impopulares. Tales delitos serán castigados con penas largas de prisión. Tales medidas son antidemocráticas y reflejan el tic autoritario y represivo de las derechas españolas (y catalanas) herederas del régimen dictatorial anterior en el que era práctica común este tipo de represión.
En realidad, la resistencia pasiva es un comportamiento democrático que ha hecho progresar la propia democracia. Cuando la anciana negra, Rosa Parks, se resistió en EEUU a moverse y desplazarse al asiento posterior del autobús, en un Estado del sur segregacionista, inició un proceso de resistencia pasiva que cambió, para mejor, la calidad de la democracia estadounidense, estableciéndose así el movimiento de los derechos civiles, liderado por Martin Luther King, hoy considerado un héroe nacional en aquel país. Tal movimiento estaba basado en la resistencia pasiva y en la desobediencia civil. Su coherencia, su ejemplaridad, la razón de su causa y su comportamiento no violento, jugaron un papel determinante en conquistar la simpatía y el apoyo popular, forzando así una respuesta y un cambio de enormes proporciones. Y hoy continúan en EEUU, casi en bases diarias, gran número de movilizaciones, basadas en resistencia pasiva, para defender causas que merecen una protesta a instituciones, leyes o comportamientos antidemocráticos que son rechazados por las clases populares. Uno de los últimos casos es el movimiento de los sindicatos, apoyados por amplios sectores de las clases populares que rodearon el Parlamento del Estado de Wisconsin para protestar las leyes del gobernador Scott Walker, perteneciente al Tea Party que, en sus medidas represivas antagonizó a la gran mayoría de la ciudadanía de aquel Estado, hasta tal punto que en un referéndum se está pidiendo la dimisión de tal gobernador. Todos estos movimientos son comportamientos democráticos y parte del proceso de participación popular.
Ni que decir tiene que la ultraderecha estadounidense que controla el Partido Republicano –el Tea Party- quiere criminalizar estos actos, como también ocurre en España. Pero lo que en realidad se intenta con estas prohibiciones es estimular la violencia que desacredite a tales movimientos. La prohibición y criminalización de actos de resistencia pasiva, como sentadas, deja como única alternativa la resistencia activa, lo cual es lo que se intenta al prohibir la resistencia pasiva. Los movimientos de protesta, sin embargo, no deben caer en esta trampa. La violencia es profundamente reaccionaria en este contexto, pues rompe la simpatía popular hacia los movimientos de protesta, como el 15-M. Es la mejor manera de desacreditar el movimiento de protesta. En cualquier movimiento de protesta, ésta gana si cuenta con la simpatía primero, y con el apoyo y complicidad después, de la mayoría de la ciudadanía, hecho que está ocurriendo en España, y del que las derechas son plenamente conscientes, pues lo que desean antes que nada es desacreditar tal movimiento, y para conseguirlo llegarán a extremos que recordarán la dictadura, que también criminalizó tales actos.
Frente a este ataque a los derechos civiles, existe la necesidad, por mera salud democrática, de movilizarse. Muestra de la enorme incoherencia (algunos la llamarán, con razón, hipocresía) de los llamados liberales en España (que se autodefinen como los grandes defensores de los derechos individuales), es que están ahora callados frente a la enorme violación de los derechos civiles de los ciudadanos que representan las propuestas del Ministro del Interior de España, Jorge Fernández Díaz, y del Conseller de Interior responsable de la policía autonómica catalana, Felip Puig.
Ahora bien, toda la experiencia histórica muestra que fracasarán. Su intento de represión no es la supuesta violencia de los manifestantes, sino las ideas y causas que éstos representan. Indicador de ello es que su propio lenguaje, que define a sus adversarios (“enemigos”) como “anti-sistema” (considerándose a sí mismos como los defensores del sistema democrático) ignora que es el establishment (al cual sirven el Ministro Fernández Díaz y el Conseller Puig) el que está mostrando claramente que no se adhiere a las reglas democráticas, pues impone políticas que no estaban en sus programas electorales. En realidad, son tales manifestantes (paradójicamente llamados anti-sistema) los que están defendiendo a la democracia. Si el intento del establishment fuera el de controlar la violencia, utilizarían, al menos, el término “anti-violentos”. En lugar de ello, hablan de los elementos “anti-sistema” como el enemigo a eliminar. Es un indicador más de su nula conciencia democrática. Hoy, en una situación económica y social intolerable, el ciudadano que no está indignado es que es parte del problema y no de la solución. Y el que no está en la calles es que no tiene conciencia democrática.
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domingo, 29 de abril de 2012
Acabar con la universidad pública a base de mentiras (JUAN TORRES LÓPEZ)
Publicado en Sistema Digital el 26 de abril de 2012
Después de conocer las medidas adoptadas por el gobiernos para “racionalizar” el gasto educativo en la universidad no sé bien qué es peor, el ataque a la universidad pública que suponen o las mentiras que el Ministro y los dirigentes del PP están diciendo para justificarlas.
La universidad española tiene problemas objetivos que son muy bien conocidos porque han sido puestos de manifiesto por muchos estudios empíricos realizados desde todos los enfoques ideológicos.
Sabemos que está mal financiada. No solo porque recibe menos recursos que la media de los países de nuestro entorno y mucho menos que los sistemas universitarios de vanguardia a los que siempre nos comparan (las práctica totalidad de las 100 mejores universidades a las que refiere el Ministro para decir que ninguna española está entre ellas, están en países en donde se invierte en I+D el doble que en España). También lo está porque la financiación que reciben las universidades no se dirige suficientemente bien y porque no hay suficientes mecanismos de evaluación de su impacto, de su equidad, eficacia y rendimiento.
En casi la totalidad de nuestras universidades hay un claro desacople entre demanda y oferta de titulaciones, y por supuesto también a nivel global. Tanto las autoridades académicas como las políticas han asumido el ineficaz e insensato criterio de que una universidad es mejor si dispone de un completo abanico de titulaciones, lo que ha dado lugar a duplicidades muy caras e inútiles y ha dificultado la especialización que hubiera permitido utilizar mucho mejor los recursos.
La universidad española tiene también un problema grande porque no está inserta en un auténtico sistema de enseñanza superior. En la práctica no existe la formación profesional de máximo nivel, o la enseñanza superior solo consagrada a la docencia más orientada a la formación laboral de excelencia, y eso ha masificado también inútilmente los centros universitarios con alumnos y profesores que deberían encontrarse realmente en la enseñanza superior no universitaria. Los intentos de acercar los estudios superiores a las demandas del mercado laboral incidiendo solo en la actividad universitaria sin desarrollar la enseñanza superior no universitaria es una barbaridad porque desnaturalizan a la primera que, por definición, no debe funcionar solo para satisfacer a las demandas de los mercados o las empresas sino, precisamente, para proporcionar la inteligencia colectiva que permita el progreso, que no es otra cosa que el cambio constante de las inercias dominantes.
En gran parte, estos problemas subsisten porque el sistema de control social ideado a través de los consejos sociales no ha funcionado. Y no se puede decir que eso haya ocurrido por culpa de los universitarios. Entre las presidencias y secretarías que ocupan dirigentes de partidos gobernantes que estaban en el dique seco (por cierto con sueldos desorbitados que se deberían hacer públicos) y que son muy poco operativas y las personalidades que los conforman en otros casos sin apenas capacidad ejecutiva sobre el funcionamiento de la universidad, solo se ha conseguido que los consejos se dediquen a dar unos cuantos premios, a ponerle unas algunas trabas sin importancia a los presupuestos para hacerse notar y a muy poco más.
Para proponer soluciones a problemas como estos y a otros más que puedan ponerse sobre la mesa, el Ministerio ha creado una comisión de expertos formada por personas todas ellas de indudable mérito y capacidad y del más alto nivel profesional o académico, pero de una gran homogeneidad ideológica. Es fácil prever que si se dejan fuera del análisis y de la posibilidad de hacer propuestas a quienes representan sensibilidades y preferencias diferentes y que responden también a los intereses de una buena parte de la población, las conclusiones a las que se llegue estarán sesgadas y nunca responderán a las necesidades del conjunto de la sociedad.
En cualquier caso, el gobierno no ha esperado a disponer de propuestas para dar el hachazo y ha adoptado medidas que llama de racionalización pero que simplemente representan un ataque sin precedentes a la universidad pública española.
Ha modificado la dedicación docente del profesorado en virtud de un supuesto criterio de dedicación a la investigación que no lo es y que lo que va a conseguir es un doble efecto perverso: que sea todavía más difícil que los profesores compaginen la docencia y la investigación y que se puedan atender con eficacia las nuevas necesidades que plantea el sistema de Bolonia que así va a perder lo único bueno que podía haber traído consigo. Paralelamente el Ministerio ha dado un tajo brutal en los Presupuestos Generales del Estado a los recursos destinados a financiar la investigación, lo que se va a traducir en docenas de proyectos paralizados, en mucha menos movilidad y en una menor presencia de los investigadores españoles en la vanguardia de la ciencia internacional. Y la disminución en el número y variedad de becas va a impedir que los mejores talentos se dediquen a la actividad investigadora si no disponen de recursos propios. Más o menos lo que va a ocurrir si la subida de tasas no se hace racionalmente, con mayores criterios de equidad y con más becas o sistemas alternativos de financiación de las matrículas.
Y, como decía al principio, el Ministerio ha tomado estas medidas difundiendo una serie de datos erróneos, que realmente entran en la categoría de mentiras cuando se repiten conscientemente, y que solo se orientan a desprestigiar a la universidad pública española con el fin de justificar el daño que se le hace. El Ministro Wert ha hecho referencia, por ejemplo, a que en España hay un excesivo número de universidades, cuando lo cierto es que hay menos por habitante que en los países que están en la vanguardia del conocimiento (en España hay casi el doble de alumnos por universidad pública que en el Reino Unido y casi seis veces más que en Estados Unidos; y prácticamente la mitad de universidades de las que hay en California, en donde se inventó que había solo 10); ha hecho mención erróneamente a los datos de abandono de estudios (confundiendo la salida de la universidad con el cambio de titulación) y ha exagerado sin fundamento el supuesto coste de ello; utiliza los datos de desempleo de universitarios para afirmar la ineficacia de las universidades públicas pero no los compara con la tasa de paro general; y no tiene en cuenta que otros indicadores de eficacia y rendimiento académico muestran que la universidad pública española prácticamente está a la altura de las demás de nuestro entorno aunque dispone de muchos menos recursos para la docencia y la investigación o cuando gastamos la tercera parte en becas (Ver José Antonio Pérez García y Juan Hernández Armenteros en Reforma universitaria: preguntas erróneas, respuestas incorrectas. El País, 16 de abril de 2012).
No puede ser casualidad que se estén difundiendo tantos datos falsos y opiniones negativas sobre la universidad española justo cuando, en lugar de abordar los problemas que tiene de verdad, se adoptan recortes que son los que realmente van a impedir que cumpla con eficacia sus funciones. Yo creo que no es ni mucho menos casualidad, porque desde hace tiempo sabemos que lo que está haciendo el Partido Popular en política universitaria y educativa en general es lo que mismo que hace en el conjunto de los servicios públicos: disminuir sus recursos, dejar así que empeore su gestión y funcionamiento y propiciar de esa manera que se vaya consolidando la provisión privada.
Si lo dijeran claro, al menos podríamos pensar que quienes lo están haciendo son políticos transparentes y honrados.
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POTAJE DE LA ABUELA - THERMOMIX -
Hoy para comer y con este tiempo de lluvia y frío, apetecen estos platos Potaje de la abuela - La Juani de Ana Sevilla - ¡está muy rico! ¡a Juanma le ha gustado mucho! así que se puede repetir, jejeje!
Anina
sábado, 28 de abril de 2012
PECHUGAS DE POLLO A LA REINA - THERMOMIX -
Hoy preparé estas Pechugas de pollo a la reina - La Juani de Ana Sevilla -
A mi me han gustado, son muy suavecitas, ¡parecen de dieta! ¡y eso a mi no me viene mal! jajaja. Sin embargo a Juanma no le han gustado nada, dice que son muy sosas, que no saben a nada, ya sabéis, para gusto las distintas recetas! jejeje.
Anina
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